Blog de Vozever
Cómo entrevistar a alguien que no quiere hablar de su pasado
Publicado el 22 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
No todas las personas se abren igual de fácil al hablar de su vida. Con quien es especialmente reservado, la estrategia tiene que ser distinta.
Hay personas que, por carácter o por experiencias concretas, son especialmente reservadas con su propia historia. Insistir con las mismas preguntas que funcionan con otros suele chocar contra un muro, en lugar de abrir nada.
Empezar por lo más neutro
Preguntas sobre oficios, costumbres de la época o anécdotas sin carga emocional suelen ser un mejor punto de partida que preguntas directas sobre sentimientos o decisiones difíciles, al menos al principio.
Aceptar el silencio sin interpretarlo como rechazo
Que alguien prefiera no responder a una pregunta no significa que el proyecto entero haya fracasado. Cada pregunta saltada sigue dejando espacio para las siguientes, sin necesidad de insistir ni de sentirse mal por ello.
Dejar que decida el ritmo y el orden
Con una persona reservada, suele ayudar dejar que elija ella misma por dónde empezar, en lugar de seguir un orden impuesto desde fuera. Sentir que tiene el control de qué contar facilita mucho que, con el tiempo, se anime a contar más.
Empezar una historia